• Cet ouvrage se présente comme une introduction a l'étude des communautés otomis du Sud de la Huasteca, dont l'ethnographie restait a faire. Un travail ultérieur sera consacré a l'analyse approfondie des représentations religieuses et de la fonction sociale des rituels. Peut-on parler aujourd'hui d'une entité culturelle otomi, a l'heure ou le sort des communautés paysannes (indiennes ou non) apparaît davantage dépendant du développement national mexicain et de la politique de l'Etat ? C'est par l'affirmative que répond l'auteur en montrant comment le processus de hiérarchisation sociale a l'intérieur des communautés parvient a coexister avec la tradition otomi, dont l'ouvrage retrace en détail les multiples aspects. A travers quelques exemples précis, on suivra les voies par lesquelles certains éléments de tradition (techniques, rituels ou mythiques) connaissent un mouvement de recul, d'extinction, mais parfois aussi de résurgence, souvent inattendu. Des institutions, telles que le systeme de parenté ou l'organisation des charges, des pratiques (techniques, thérapeutiques, etc.) seront étudiées de pair avec l'ordre des représentations qui les sous-tend, et auguel elles sont indissolublement liées. De cette façon sera éclairé le rôle éminent de la pensée symbolique dans les rapports sociaux communautaires. C'est en ce sens que l'on pourra alors parler de l'identité culturelle des communautés otomis, meme si leurs membres entretiennent une relation conflictuelle avec leur propre tradition. La premiere partie sera consacrée a l'analyse de l'organisation communautaire et a ses transformations, au niveau de l'habitat, des formes de pouvoir, et des groupes domestiques. Dans la seconde partie, seront décrites les techniques traditionnelles et les pratiques agraires, en relation avec le processus d'intégration inégalitaire des communautés otomis au marché national. Enfin, la troisième partie définira quelques éléments préliminaires d'une "anthropologie" otomi, à travers l'examen des pratiques symboliques autour de la naissance, la maladie et la mort, gráce auxquels l'idéologie communautaire se dévoile dans les moments d'intense crise sociale.

  • En 1969, Jacques Galinier emprendió el estudio etnográfico de los otomíes orientales, o sea del conjunto de comunidades que ocupan el territorio denominado a veces "Sur de la Huasteca". En las sierras y las zonas bajas que se extienden desde San Pablito al sur hasta Ixhuatlán de Madero al noreste y Texcatepec al noroeste, viven más de 60 mil otomíes quienes, junto con los de Santa Ana Huey tlalpan y de San Pedro Tlachichilco en el Altiplano de Tulancingo conforman el grupo más homogéneo del área otomí. Las investigaciones que concluyeron con la redacción del presente volumen comprendieron casi tres años de trabajo de campo. A pesar de la importancia de tal región en el México indígena, cuando J. Galinier empezó su trabajo no se había realizado en todo el sector más que un estudio monográfico sobre una sola comunidad y su contexto: se trata de la obra de James W. Dow, publicada por el INI en 1974. De aquí surge un primer interés del libro que ahora se publica. Vale la pena insistir en esto: no solamente dicho libro presentá datos sobre una región que hasta hoy en día constituía casi una terra incognita, sino que también representa un acercamiento etnográfico de orden regional, género ahora poco usual pero que convierte este volumen en un verdadero manual, introducción para todas las investigaciones futuras que serán realizadas en la misma región y referencia para las que serán desarrolladas en otras partes del país donde existen comunidades otomíes. Parte de la riqueza de la obra de Galinier se desprende de su enfoque regional, alimentada por un conocimiento extenso y profundo de la zona que abarca. Esto se manifiesta desde las primeras páginas cuando se describe el hábitat muy contrastado de las diferentes comunidades, pero sigue visible en todos los aspectos que aborda el estudio: uno de los puntos donde esta riqueza aparece con más claridad es, sin duda alguna, el que concierne al parentesco y su terminología. La presente obra está dividida en tres partes principales. La primera agrupa, después de una presentación del hábitat, toda una serie de informaciones sobre la organización social de los otomíes orientales: destacan aquí, entre otros, algunos datos y análisis referentes a formas residuales de una organización dualista, así como a un sistema de linajes patrilineales. La segunda parte detalla los diferentes elementos de la vida económica empezando por la división sexual y social de las tareas y concluyendo con los crecientes procesos de integración-dependencia de la economía regional hacia el mercado nacional. Finalmente, en la tercera parte (Cuerpo, naturaleza y sociedad) el autor, en cuatro capítulos particularmente densos, esboza el estudio de las prácticas rituales y de la visión del mundo de los otomíes orientales, temas sobre los cuales él siguió trabajando durante varios años después de la terminación de este volumen. Por la amplia información que da a conocer, el trabajo de J. Galinier se volverá, seguramente, un clásico de la etnología mexicana. Pero, sobrepasado el nivel de la descripción tradicional, varios comentarios y notablemente todos los que aluden al simbolismo, apoyados en luminosos análisis etnolingüísticos, abren las puertas de una etnología profunda. J. Galinier es "chargé de recherches" en el Centro Nacional de Investigación Científica de Francia (CNRS) y miembro del Laboratorio de Etnología y Sociología comparativa de la Universidad de París X. Fue miembro de la Misión arqueológica y etnológica francesa en México entre 1969 y 1977 y sigue colaborando con el CEMCA. En 1985, Galinier presentó, en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París (EHESS) y bajo la dirección de J. Soustelle, una tesis de Doctorado de Estado, intitulada "La moité du monde. Essai sur les rituels des Indiens Otomis".

  • El tema central de este libro es el análisis de las correspondencias que existen entre la concepción de los actos rituales, la imagen del cuerpo y la visión del mundo de los otomíes que habitan en el sur de la Huasteca. En sus inicios, esta investigación

  • Les indiens Otomi du Mexique rendent compte du fonctionnement de l'univers par une constante référence à l'image du corps, grâce à un jeu d'opposition entre une partie haute, céleste, affiliée à la religion catholique, et une partie basse, autochtone, gouvernée par le diable. Dans les rituels, un acte symbolique se répète : la coupure d'un phallus cosmique par un vagin denté.

  • Quand Coca sponsorise la Coupe du monde de foot et les Jeux olympiques, Pepsi investit sur Michael Jackson et Cindy Crawford. Quand Coca veut s'implanter au Venezuela, il vire Pepsi manu militari. Quand Pepsi veut empêcher Coca de racheter Orangina, il le dénonce au ministère de l'Économie à Bercy. Depuis un siècle, Coca et Pepsi se livrent un combat sans merci à l'échelle planétaire. Les deux marques les plus emblématiques du capitalisme et du goût américain se disputent les meilleurs marchés, les meilleurs comptoirs, les meilleurs corners, les meilleurs embouteilleurs, les meilleurs vendeurs. Une lutte de chaque jour, orchestrée par des managers stars, pour le plus grand plaisir de leurs actionnaires. Car à Wall-Street, la bagarre du rouge et du bleu, c'est de l'or !

  • La noche es, sin duda, alguna uno de los temas más prometedores de la antropología del nuevo milenio sobre el cual se implanta desde ahora una pléyade de coloquios, tesis e investigaciones de campo. Si la noche fue por largo tiempo el punto ciego de nuestra disciplina es porque la mirada, los hábitos y la experiencia del Occidente sobre esta otra mitad de nuestra existencia parecía racional y universal, mientras que aquellos de los Otros, exóticos del espacio y del tiempo, no solamente parecían sorprendentes e incomprensibles, sino además locamente irracionales. De hecho, tenemos el hábito de pensar y de vivir un cierto número de alternancias que nos parecen evidentes o naturales: claridad diurna/oscuridad nocturna, vigilia/sueño, actividad/descanso, seguridad/peligro. Nos es difícil convencernos de que otras sociedades no las conciban así y no las vivan del mismo modo. Las fronteras entre estos fenómenos impuestos, percibidos, vividos, comunes a los humanos, constituyen precisamente el campo de las culturas que crean, modifican, dedican un espacio intermedio propicio al despliegue y al imaginario de las reglas del consciente y de las pulsiones del inconsciente. A pesar de que han concedido un crédito constante a los eventos excepcionales que apuntalan el tiempo nocturno, tales como los rituales de iniciación, de hechicería, las sesiones chamánicas, los velorios fúnebres o el culto a los ancestros, los etnólogos no habían dado hasta la época reciente una suficiente atención a las prácticas del cotidiano nocturno, a las rutinas del tiempo consagrado o robado al sueño. Desde ahora, incumbe pintar la infinita diversidad de las maneras de tratar la noche y la complejidad de los modos de actuar, de trabajar, de defenderse, de distraerse, todo el campo de los posibles que le es aferente, y que el concepto de nocturnidad permite abordar para expresar que la noche no es el reverso del día sino otro continente con sus propias dificultades, alumbradas por modelos cognitivos y visiones de mundo inconmensurables. En la colección de ensayos presente en esta obra se da a entender estos resplandores de la vida nocturna, desde los mundos prehispánicos hasta nuestros espacios urbanos contemporáneos, desde Papúa hasta la Italia de la Mafia, de la Amazonia de los chamanes al Árctico sumergido en la larga noche polar de seis meses. Y, finalmente, aparecerá que la noche de los antropólogos puede ser tan rica de sentido como lo ha sido a lo largo de los siglos para los escritores, artistas y músicos, quienes tal como lo expresa Rilke, "creen en las noches".

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